Mi confrontación con la docencia.
Mi primera aproximación a la docencia se presentó cuando al poco tiempo de terminar la licenciatura como Ingeniero Textil en Acabados, en la Escuela Superior de Ingeniería Textil, buscando una forma de cumplir con el requisito del servicio social, se me presentó la oportunidad de realizarlo dentro de la misma escuela superior como profesor adjunto en la asignatura de Proyecto de Fábricas Textiles. Cuando acepté ser profesor adjunto, nunca había pasado por mi mente serlo; desde esa ocasión tomé con mucho profesionalismo y seriedad el transmitir conocimientos a otras personas, en ese momento me di cuenta que esta tarea no es fácil y sobre todo, adopté algo que siempre he tomado como norma “para poder transmitir un conocimiento de forma eficaz, es primordial que quien explica tenga muy claro lo que está explicando”. Al cumplir con mi servicio social me olvidé de la docencia ya que en ese momento ya contaba con un empleo dentro de la industria textil con muy buen sueldo. Me dediqué a trabajar dentro de mi ramo, accediendo a puestos de mayor responsabilidad y desde luego con mejor sueldo; todo era miel sobre hojuelas hasta que mi salud se vio seriamente deteriorada (a mis 28 años ya tenía calvicie prematura, gastritis, colitis, úlcera gástrica y un estado de estrés crítico) por lo que me vi obligado a tomar una decisión drástica, dejar mi empleo, atender adecuadamente mi estado de salud y cambiar de actividad laboral. En esta situación, después de haber atendido mi salud y en franca recuperación, buscando que actividad desarrollar, apareció en el periódico una convocatoria del Colegio de Bachilleres para contratación de personal docente, a la cual acudí, y después de tomar un curso “propedéutico” para determinar si cumplía con los elementos mínimos para ser docente, fui aceptado para impartir la asignatura de “Química I” a tres grupos de estudiantes. La experiencia que ya tenía como profesor y el curso tomado me brindaron los elementos para “enfrentarme” a los estudiantes. Esta experiencia fue tan grata y edificante para mí, que me olvidé de mis intensiones de regresar a la industria por mis fueros y me dediqué completamente a prepararme como docente ya que serlo, representaba un reto.
Desde el primer momento en que me dediqué a la docencia profesionalmente, la he tomado con mucho respeto y dignidad, ya que no hay nada más gratificante para mí que el reconocimiento de mis alumnos y de mis compañeros profesores. Al trabajar en escuelas de Nivel Medio Superior me percaté de la gran responsabilidad de ser profesor, ya que en esta etapa de su desarrollo, los alumnos aun no son adultos pero quieren serlo, no son independientes pero también quieren serlo y están conociendo el mundo en otros aspectos como la convivencia entre iguales, la sexualidad, sus potencialidades … Creo que mi desempeño ha sido satisfactorio ya que no tengo motivos para avergonzarme y mi conciencia está tranquila, lo único que reconozco es que los docentes no podemos bajar la guardia en cuanto a nuestra preparación como tales y que nunca terminaremos de prepararnos para poder enfrentar satisfactoriamente los nuevos retos que a cada momento se presentan en la educación.
viernes, 8 de agosto de 2008
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2 comentarios:
Hola maestro esta muy bien su trabajo, muy completo.
que tal maestro,lo saludo y le molesto. tuve y tengo aún problemas con mi cuenta hotmail, no puedo accesar, le agradeceria me facilitara los correos de Maestro Bermudez asi como del suyo al correo enriquepinto72@gmail.com. agradeciendole nuevamente quedo de uds.
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